En este tema abordaremos los conceptos generales que te brindarán una comprensión más abarcadora y actualizada sobre la intervención en diferentes contextos para brindar ayuda en casos de trastornos de conducta, principalmente. Particular importancia posee dentro de las terapias las dirigidas al tratamiento de conflictos en el seno familiar, donde los primeros involucrados son los hijos menores en sus relaciones internas y con los adultos, sobre todo con sus padres. También los conflictos en torno a la pareja merecen especial atención terapéutica, pues de ello dependerá en gran medida la estabilidad familiar. En general se trata sobre todo de problemas de incomunicación y de esquemas de comportamiento social que se transmiten de generación en generación, por lo que ejercen poderosas influencias en la formación de los hijos.
Es común en
la literatura especializada y en la práctica científica limitar a la
ludoterapia acciones con juegos, por lo que han surgido otras modalidades
terapéuticas que emplean acciones igualmente lúdicas, pero que reciben diversos
nombres, como bailoterapia, risoterapia, equinoterapia, etcétera, lo cual es
consecuencia de una interpretación muy limitada sobre el significado y alcance
de la lúdica como manifestación de la cultura humana que agrupa todas las
acciones ejecutadas para la obtención del placer mediante el ejercicio de la
libertad.
De modo que
desde nuestra propuesta se define a la ludoterapia como una herramienta de
intervención inclusiva y multifacética que tiene a la lúdica como su recurso
fundamental, definición con la cual identificaremos y aplicaremos el término en
lo adelante. Este enfoque de la ludoterapia como ludología terapéutica se
orienta al tratamiento de trastornos de conducta de tipo mental, originados por
causas familiares o sociales. Un trastorno de conducta es una desviación en el
comportamiento que se acepta como adecuado, por lo que tiene características
históricamente determinadas según el nivel cultural de la sociedad en que se
valúa. No obstante esa interpretación relativa, existen patrones de conducta
con alcance y valor universales, cuyas alteraciones son evaluadas como
trastornos en cualquier tiempo y lugar.
El
tratamiento ludoterapéutico tiene la finalidad principal de ser preventivo, con
el fin de detectar, investigar y abordar las posibles causas de trastornos de
conducta en los seres humanos, principalmente en sus edades más tempranas, cuando
está en proceso de desarrollo su personalidad, para lo cual las actividades
lúdicas ocupan un lugar primordial.
Procesos educativos preventivos basados en la
lúdica contribuyen, como ningún otro, a la formación integral y adecuada de los
seres humanos, previniendo la aparición de deformaciones conductuales que
requieran más adelante, ya en la adultez, la aplicación de medidas punitivas
ilegales. De tal modo la lúdica propicia el desarrollo humano de forma adecuada
y provechosa. Tales acciones lúdicas son el campo de actividad de la educación
no formal y sus instituciones del largo alcance, como es la familia y otros
espacios socioculturales en la comunidad. A pesar de su importancia, comúnmente
estas opciones son relegadas u olvidadas en una práctica social que prioriza
las acciones como actividad de primer orden, condenando a la sociedad a un
estado de supervivencia.
Veamos
los siguientes conceptos básicos para la disciplina…
a)
Ludología terapéutica en el entorno familiar,
terapia de familia. Su objetivo es tratar problemas de comunicación en la
familia. El conflicto entre hermanos es uno de los principales problemas
familiares, cuyas causas a menudo los padres no logran entender, por lo que la
situación puede empeorar por reacciones inadecuadas de los padres frente a la
rivalidad entre sus hijos. Es esencial analizar la situación de la familia y
que todos sus miembros puedan expresar sus expectativas y experiencias
emocionales conflictivas bajo la atención del terapista, quien intentará crear
un estado emocional positivo desde el punto de vista de la comunicación, en que
resulte posible entender y tratar los conflictos.
b)
Terapia de pareja. Conjunto de procedimientos
cuya finalidad es mejorar las relaciones de una pareja y resolver sus
conflictos. Es parte de la terapia de familia, coincidiendo con ella en la
importancia de la comunicación en la vida conjugal y la necesidad de expresar
adecuadamente los sentimientos para poder construir una relación basada en la
transparencia y la tolerancia. El procedimiento se asume como terapia de grupo
con miembros de las familias involucradas de diversas edades, promoviendo entre
ellos el diálogo y la integración mediante dinámicas lúdicas y la solución
colectiva de tareas.
c) Ludología terapéutica en el entorno escolar. Trabajar con nuestros
pequeños alumnos será siempre trabajar por un proyecto a largo plazo, pues cada
niño es un proyecto de hombre y cada niña es un proyecto de mujer, los
conocimientos, capacidades, destrezas, aptitudes y actitudes, sentimientos y
valores que hoy seamos capaces de inculcar en niños y niñas determinarán el
tipo de hombre y de mujer que tendremos mañana. Se asume como terapia de grupo
con la participación de docentes e incluso padres del centro educativo,
promoviendo la integración con dinámicas lúdicas y solución colectiva de
tareas. Una de las preguntas que con mayor frecuencia se hacen tanto
progenitores como educadores es: ¿por qué no aprende un niño o una niña? Las
respuestas pueden ser diversas, pues las causas son sin dudas multifacéticas,
pero en la búsqueda de soluciones adecuadas los sistemas educativos
generalmente coinciden en la necesidad de contribuir al multifacético
desarrollo humano en lo físico y lo mental, y tanto en lo individual como en lo
social lo cual infiere superiores niveles en la calidad de vida a través del
proceso educativo.
d) Ludología terapéutica en el entorno laboral. Un centro laboral es como
un segundo hogar y para muchos incluso es el primero, donde se puede disfrutar
de la compañía de otras personas con iguales intereses a los nuestros,
empeñados todos en cumplir metas comunes y en superar dificultades de forma cooperada.
Es el sitio donde aspiramos a hacer realidad nuestros sueños profesionales,
nuestras mayores ambiciones al tiempo de recibir los medios económicos que
permitan la subsistencia personal y familiar. Pero, con más frecuencia que la deseada
resulta un verdadero infierno al que entramos sólo por obligación, y donde
encontramos hostilidad, intrigas, maltrato, discriminación y pérdida de los más
preciados valores humanos. El procedimiento se asume como terapia de grupo con
la presencia de empleados y directivos del centro de trabajo, promoviendo el
diálogo y la integración mediante dinámicas lúdicas y la solución colectiva de
tareas.
e) Ludoterapia infantil. Aquí hay que considerar otros aspectos, al ser
un niño o una niña el principal protagonista del proceso. Lograr el resultado
esperado, su equilibrio o bienestar psicológico, es tarea que encierra retos
muy difíciles para el terapeuta. El niño no es regularmente consciente de
cierto tipo de alteración psicológica y no demanda de modo voluntario ser
atendido; tampoco es consciente de los beneficios de la terapia y puede no
estar motivado a colaborar, lo que es un obstáculo en el tratamiento, ya que
uno de los factores que más contribuye al éxito terapéutico es la motivación.
Entonces, se deriva una consideración importante y es que una de las tareas
primordiales del terapeuta infantil será enganchar al niño en el proceso para
lograr su participación activa y, por consiguiente, el éxito de la terapia.
El terapeuta
debe tener poder de acomodación a las peculiaridades de la personalidad de cada
niño, sobre todo al hecho de que cada uno es diferente, unos prefieren jugar e
implicar al terapeuta en su juego, mientras otros prefieren actuar
individualmente. Tan nocivo para el niño puede ser retrasarse en su desarrollo
como anticiparse a este, quemando etapas; un niño al que no se le permita salir
a jugar a calle y que por ello tiene limitaciones en el despliegue de su
energía vital y no desarrolla determinadas habilidades motoras, puede tener con
posterioridad dificultades para desenvolverse con facilidad. De igual manera,
un niño que ha tenido que madurar antes de tiempo puede tenerla en su
integración social, pues no soporta las boberías de sus coetáneos supuestamente
inmaduros.
La terapia
infantil no puede explicarse sólo como la aplicada a un niño psicológicamente alterado,
sino que con mucha frecuencia el niño es expresión de un contexto familiar,
escolar o comunitario también alterado, por lo que los cambios en el niño
pueden ser difíciles de concebir si no van acompañados de un cambio o
intervención en el contexto. En estos casos el contexto, más que el propio niño,
sería el foco principal de atención.