LUDOLOGÍA 8 (Pedro Fulleda Bandera)

             En este tema abordaremos los conceptos generales que te brindarán una comprensión más abarcadora y actualizada sobre la intervención en diferentes contextos para brindar ayuda en casos de trastornos de conducta, principalmente. Particular importancia posee dentro de las terapias las dirigidas al tratamiento de conflictos en el seno familiar, donde los primeros involucrados son los hijos menores en sus relaciones internas y con los adultos, sobre todo con sus padres. También los conflictos en torno a la pareja merecen especial atención terapéutica, pues de ello dependerá en gran medida la estabilidad familiar. En general se trata sobre todo de problemas de incomunicación y de esquemas de comportamiento social que se transmiten de generación en generación, por lo que ejercen poderosas influencias en la formación de los hijos.

Es común en la literatura especializada y en la práctica científica limitar a la ludoterapia acciones con juegos, por lo que han surgido otras modalidades terapéuticas que emplean acciones igualmente lúdicas, pero que reciben diversos nombres, como bailoterapia, risoterapia, equinoterapia, etcétera, lo cual es consecuencia de una interpretación muy limitada sobre el significado y alcance de la lúdica como manifestación de la cultura humana que agrupa todas las acciones ejecutadas para la obtención del placer mediante el ejercicio de la libertad.

De modo que desde nuestra propuesta se define a la ludoterapia como una herramienta de intervención inclusiva y multifacética que tiene a la lúdica como su recurso fundamental, definición con la cual identificaremos y aplicaremos el término en lo adelante. Este enfoque de la ludoterapia como ludología terapéutica se orienta al tratamiento de trastornos de conducta de tipo mental, originados por causas familiares o sociales. Un trastorno de conducta es una desviación en el comportamiento que se acepta como adecuado, por lo que tiene características históricamente determinadas según el nivel cultural de la sociedad en que se valúa. No obstante esa interpretación relativa, existen patrones de conducta con alcance y valor universales, cuyas alteraciones son evaluadas como trastornos en cualquier tiempo y lugar.

El tratamiento ludoterapéutico tiene la finalidad principal de ser preventivo, con el fin de detectar, investigar y abordar las posibles causas de trastornos de conducta en los seres humanos, principalmente en sus edades más tempranas, cuando está en proceso de desarrollo su personalidad, para lo cual las actividades lúdicas ocupan un lugar primordial.

            Procesos educativos preventivos basados en la lúdica contribuyen, como ningún otro, a la formación integral y adecuada de los seres humanos, previniendo la aparición de deformaciones conductuales que requieran más adelante, ya en la adultez, la aplicación de medidas punitivas ilegales. De tal modo la lúdica propicia el desarrollo humano de forma adecuada y provechosa. Tales acciones lúdicas son el campo de actividad de la educación no formal y sus instituciones del largo alcance, como es la familia y otros espacios socioculturales en la comunidad. A pesar de su importancia, comúnmente estas opciones son relegadas u olvidadas en una práctica social que prioriza las acciones como actividad de primer orden, condenando a la sociedad a un estado de supervivencia.

            Veamos los siguientes conceptos básicos para la disciplina…

a)      Ludología terapéutica en el entorno familiar, terapia de familia. Su objetivo es tratar problemas de comunicación en la familia. El conflicto entre hermanos es uno de los principales problemas familiares, cuyas causas a menudo los padres no logran entender, por lo que la situación puede empeorar por reacciones inadecuadas de los padres frente a la rivalidad entre sus hijos. Es esencial analizar la situación de la familia y que todos sus miembros puedan expresar sus expectativas y experiencias emocionales conflictivas bajo la atención del terapista, quien intentará crear un estado emocional positivo desde el punto de vista de la comunicación, en que resulte posible entender y tratar los conflictos.

b)      Terapia de pareja. Conjunto de procedimientos cuya finalidad es mejorar las relaciones de una pareja y resolver sus conflictos. Es parte de la terapia de familia, coincidiendo con ella en la importancia de la comunicación en la vida conjugal y la necesidad de expresar adecuadamente los sentimientos para poder construir una relación basada en la transparencia y la tolerancia. El procedimiento se asume como terapia de grupo con miembros de las familias involucradas de diversas edades, promoviendo entre ellos el diálogo y la integración mediante dinámicas lúdicas y la solución colectiva de tareas.

c)       Ludología terapéutica en el entorno escolar. Trabajar con nuestros pequeños alumnos será siempre trabajar por un proyecto a largo plazo, pues cada niño es un proyecto de hombre y cada niña es un proyecto de mujer, los conocimientos, capacidades, destrezas, aptitudes y actitudes, sentimientos y valores que hoy seamos capaces de inculcar en niños y niñas determinarán el tipo de hombre y de mujer que tendremos mañana. Se asume como terapia de grupo con la participación de docentes e incluso padres del centro educativo, promoviendo la integración con dinámicas lúdicas y solución colectiva de tareas. Una de las preguntas que con mayor frecuencia se hacen tanto progenitores como educadores es: ¿por qué no aprende un niño o una niña? Las respuestas pueden ser diversas, pues las causas son sin dudas multifacéticas, pero en la búsqueda de soluciones adecuadas los sistemas educativos generalmente coinciden en la necesidad de contribuir al multifacético desarrollo humano en lo físico y lo mental, y tanto en lo individual como en lo social lo cual infiere superiores niveles en la calidad de vida a través del proceso educativo.

d)       Ludología terapéutica en el entorno laboral. Un centro laboral es como un segundo hogar y para muchos incluso es el primero, donde se puede disfrutar de la compañía de otras personas con iguales intereses a los nuestros, empeñados todos en cumplir metas comunes y en superar dificultades de forma cooperada. Es el sitio donde aspiramos a hacer realidad nuestros sueños profesionales, nuestras mayores ambiciones al tiempo de recibir los medios económicos que permitan la subsistencia personal y familiar. Pero, con más frecuencia que la deseada resulta un verdadero infierno al que entramos sólo por obligación, y donde encontramos hostilidad, intrigas, maltrato, discriminación y pérdida de los más preciados valores humanos. El procedimiento se asume como terapia de grupo con la presencia de empleados y directivos del centro de trabajo, promoviendo el diálogo y la integración mediante dinámicas lúdicas y la solución colectiva de tareas.

e)       Ludoterapia infantil. Aquí hay que considerar otros aspectos, al ser un niño o una niña el principal protagonista del proceso. Lograr el resultado esperado, su equilibrio o bienestar psicológico, es tarea que encierra retos muy difíciles para el terapeuta. El niño no es regularmente consciente de cierto tipo de alteración psicológica y no demanda de modo voluntario ser atendido; tampoco es consciente de los beneficios de la terapia y puede no estar motivado a colaborar, lo que es un obstáculo en el tratamiento, ya que uno de los factores que más contribuye al éxito terapéutico es la motivación. Entonces, se deriva una consideración importante y es que una de las tareas primordiales del terapeuta infantil será enganchar al niño en el proceso para lograr su participación activa y, por consiguiente, el éxito de la terapia.

             En la aplicación de la terapia infantil es trascendental la comprensión de parte del terapeuta del mundo interior del niño, porque uno de los factores más serios en los que se incurre es su cosificación al hacerlo tributario de consejos, buenas intenciones, atenciones especiales, información sobre lo que debería hacer y lo que es correcto que haga, pero sin considerar que es el protagonista principal del proceso psicológico, ignorando o menospreciando sus percepciones, sentimientos e intenciones acerca de lo que está ocurriendo a su alrededor. En niño psíquicamente alterado, aun teniendo una determinada elaboración de lo que está ocurriendo y vivenciar la necesidad de ser ayudado, presenta un gran conflicto de lealtad hacia sus padres, que puede frenar su participación en el proceso terapéutico, cuando conscientemente oculta o distorsión información que podría empañar la imagen de sus padres. El niño puede experimentar una gran culpabilidad si revela los secretos e intimidades de lo que sucede realmente en el hogar, aunque conozca la responsabilidad parental o familiar en lo que está ocurriendo en su vida cotidiana y que está afectando su calidad de vida y bienestar.

El terapeuta debe tener poder de acomodación a las peculiaridades de la personalidad de cada niño, sobre todo al hecho de que cada uno es diferente, unos prefieren jugar e implicar al terapeuta en su juego, mientras otros prefieren actuar individualmente. Tan nocivo para el niño puede ser retrasarse en su desarrollo como anticiparse a este, quemando etapas; un niño al que no se le permita salir a jugar a calle y que por ello tiene limitaciones en el despliegue de su energía vital y no desarrolla determinadas habilidades motoras, puede tener con posterioridad dificultades para desenvolverse con facilidad. De igual manera, un niño que ha tenido que madurar antes de tiempo puede tenerla en su integración social, pues no soporta las boberías de sus coetáneos supuestamente inmaduros.

La terapia infantil no puede explicarse sólo como la aplicada a un niño psicológicamente alterado, sino que con mucha frecuencia el niño es expresión de un contexto familiar, escolar o comunitario también alterado, por lo que los cambios en el niño pueden ser difíciles de concebir si no van acompañados de un cambio o intervención en el contexto. En estos casos el contexto, más que el propio niño, sería el foco principal de atención.