Los estudios
y teorías tecnológicos se basan en el análisis comparativo de las relaciones
esenciales del ser humano, entre la naturaleza y la sociedad. La Humanidad ha
forjado su civilización, y como parte de ella su diversidad de manifestaciones
culturales en un empeño por adaptarse del mejor modo posible a las condiciones
naturales en que tiene que existir, de modo que la diversidad de culturas que
caracteriza la realidad en el planeta Tierra está determinada por las
cambiantes y disímiles circunstancias del entorno en que han subsistido y se
han desarrollado las poblaciones humanas. La transformación del entorno natural
es el elemento dinamizador de la creación cultural, entendida en su dimensión
más abarcadora de toda huella dejada por el ser humano en el planeta.
La
importancia de la etnología radica en el fundamento de que el conocimiento del
pasado de la Humanidad es indispensable para la mejor comprensión de su
presente y los intentos de predicción de su futuro. Se trata de poner en
evidencia elementos básicos de la condición humana, que se cumplen de manera
muy semejante en cualquier tiempo y lugar, como es el caso de las relaciones
sociales para la supervivencia. Así, los aportes de la etnología han permitido
sustentar enfocas de la psicología social y la sociología en cuanto al comportamiento
individual y colectivo de los seres humanos.
El carácter
antropológico del juego, presente en cada pueblo y etapa de la civilización, es
también una constante a la que conllevan los estudios etnológicos. ¿Cómo se
configuró la civilización humana? ¿Qué factores provocaron que ciertas especies
de prehomínidos se separaran del reino animal e iniciaran el largo y escabroso
camino hacia la humanización? Las investigaciones paleontológicas basadas en la
arqueología, y los estudios etnológicos basados en la historia de la evolución
cultural, han permitido a los científicos construir un cuadro muy preciso de
ese proceso, aunque aún quedan misterios por resolver y puntos débiles por
aclarar. Por supuesto que la evolución de la especie humana ha estado, está y
seguirá estando indisolublemente unida a su empeño por comprender y dominar a
la naturaleza, el entorno en el cual debe vivir.
El primer
objetivo en ese empeño es la obtención de fuentes de energía, en los momentos
iniciales tomándola de la propia naturaleza y posteriormente aprendiendo a
producirla de muy diversas formas. La producción y aprovechamiento de energía
determina la existencia de tres grados de desarrollo de las civilizaciones, no
sólo en el planeta Tierra, sino en cualquier lugar del Universo donde existan
seres inteligentes. Todo lo que la Humanidad ha realizado hasta nuestros días
ha sido para la construcción de una sociedad de primer grado basada en el
aprovechamiento de las fuentes energéticas del planeta; es a partir del
presente tercer milenio cuando se comienzan a dar los pasos iniciales hacia una
sociedad de segundo orden, con la salida del ser humano al Sistema solar.
Los cambios
climáticos en el planeta Tierra son la causa primaria de la evolución de la
especie humana. Al sobrevenir un período glacial hace unos 8 millones de años, extensas
regiones del planeta pierden su humedad y los densos bosques quedan reducidos a
planicies; ciertas especies de primates, con una capacidad intelectual superior
a la de otras especies animales, se ven obligadas a abandonar a la vida arbórea
y ocupan las sabanas, donde para aumentar su capacidad visual sobre el entorno,
a fin de prevenir ataques de depredadores, comienzan a andar erguidos. La
posición bípeda libera sus extremidades superiores, que inician un proceso de
especialización para agarrar ramas y piedras. Esta creciente capacidad
determinará el surgimiento de una especie superior, el homo hábilis, el hombre
hábil, que a diferencia de otros animales puede manipular objetos y emplearlos
como herramientas. Al homo hábilis le sigue el homo erectus, que ya domina el
andar bípedo con gran velocidad y estabilidad. Su cuerpo ha perdido en gran
medida el pelaje propio de los primates y puede elaborar instrumentos, puliendo
y tallando piedras y no sólo emplearlas tal como las encuentras. Pero su mayor
descubrimiento es llegar a dominar la técnica para hacer fuego, lo que impulsa
tanto su evolución biológica, al necesitar menos pelambre para protegerse del
frío, como su desarrollo cultural, al poder endurecer las puntas de sus lanzas
de madera para hacerlas más duras y tener mayor éxito en la casa de animales,
como nómada cazador-recolector. Por estas características la especie ha sido
denominada Homo faber, el hombre que fabrica.
Homo erectus
fue, sobre todo, una especie errante, nómada, que recorría grandes distancias
en busca de alimento. De tal modo es el primer homínido que salió del
continente africano, donde se originó la especie, para incursionar en regiones
de las actuales Europa y Asia, dejando asentamientos cuyos rastros
arqueológicos se han encontrado en la actualidad, consolidándose como el primer
Homo faber de la Humanidad.
Pero después,
aparecería el primer Homo ludens, se trata del Hombre de Neanderthal, especie
llamada así por ser en un sitio europeo con ese nombre donde se encontraron por
primera vez huellas de su existencia. Evolutivamente desciende del Homo ergaster,
un tipo de Homo erectus que se estableció en el actual territorio europeo,
donde su constitución física se adaptó a las duras condiciones del entorno
glacial. Constituye una etapa superior de la evolución humana, no sólo porque
perfeccionó la fabricación de herramientas neolíticas, sino sobre todo porque
dio muestras de practicar una representación simbólica de la realidad,
expresada en las pinturas dejadas en las cavernas donde habitó. Sus prácticas
funerarias demuestran que poseía cierta interpretación mística sobre la
existencia y el papel en ella de la espiritualidad, o vida después de la
muerte. Así que con esta especie aparece la lúdica en la cultura humana, con la
que establecerá una relación indestructible.
El Neanderthal
fue una especie de homínido con que la Humanidad alcanzó un notable grado de
evolución. Sus relaciones sociales determinaron formas de existencia en
comunidades estables con un eficaz nivel de organización tribal y eran muy
efectivos en la caza de grandes animales con los que convivían. Las danzas y
pinturas rupestres, como iniciales manifestaciones lúdicas, les sirvieron para
la representación simbólica de esa realidad, valiéndose de ella para transmitir
experiencias y organizar sus acciones por lo que ejercieron, de ese modo, incipientes
formas de instrucción a las generaciones más jóvenes. Inexplicablemente
desaparecieron del escenario europeo sin que se hayan podido determinar con
precisión las causas de su extinción. Tal vez lo que ocurrió con Neanderthal es
que no pudo resistir la competencia de la nueva especie de humanos que comenzó
a paular el planeta, los “hombres sabios”.
No se sabe
con certeza cómo apareció el Homo sapiens, aunque debe haber provenido del Homo
erectus en las planicies africanas de donde emigró a Europa. Lo cierto es que
Sapiens y Neanderthal coincidieron en tiempo y lugar como miembros de dos
especies diferentes y ambas con un mismo origen evolutivo. Sapiens superó a Neanderthal
en cuanto a lo intelectual, pues una más desarrollada capacidad del lenguaje le
permitió la mayor amplitud en el habla, facilitando la coordinación de acciones
colectivas en beneficio del desarrollo social. También practicó formas más
diversas y elaboradas de acciones lúdicas, convirtiéndose en el verdadero Homo ludens,
ejerciendo una notable creatividad que se manifestó en la creación de
herramientas y procesos productivos más perfeccionados.
Lo que sí
queda claro para la ciencia paleontológica es que Sapiens no desciende de Neanderthal.
La cadena evolutiva que generó una especie después de otra desde la Australopitecus
hasta el Homo erectus parece que se rompe con Neanderthal, pues tanto él como
Sapiens tiene un origen común y es como si entre ambos quedase un signo de
interrogación que los científicos han querido ocupar con la teoría del
denominado eslabón perdido. Así que queda una pregunta al aire: ¿cómo fue
posible que existiese tan gran diferencia biológica entre dos especies con un
origen común y contemporáneas en el tiempo? La teoría de los antiguos
visitantes extraterrestres, que la ciencia no acepta, pretende explicarlo como
que Sapiens fue fruto de una intervención de bioingeniería alienígena, que se
fundamenta en los notables cambios que diferencian la biología de Sapiens con
la de Neanderthal, imposibles de alcanzar en el breve tiempo que separa a ambas
especies. Es como si dos ratones se durmiesen juntos una noche y al amanecer
uno de ellos despierte convertido en elefante.
Homos sapiens
consolidó una nueva etapa en el proceso de evolución de la Humanidad al
sustituir definitivamente el tránsito mediante cambios biológicos de una
especie a otra, que se produjo durante millones de años desde los primates, por
cambios culturales, proceso que acorta extraordinariamente el curso evolutivo
de la sociedad humana. De cualquier modo, aunque ralentizada por la cultura, la
evolución biológica prosigue lentamente, produciéndose como consecuencia una
combinación de ambos procesos, el natural y el cultural.