LUDOLOGÍA 5a (Pedro Fulleda Bandera)

Los estudios y teorías tecnológicos se basan en el análisis comparativo de las relaciones esenciales del ser humano, entre la naturaleza y la sociedad. La Humanidad ha forjado su civilización, y como parte de ella su diversidad de manifestaciones culturales en un empeño por adaptarse del mejor modo posible a las condiciones naturales en que tiene que existir, de modo que la diversidad de culturas que caracteriza la realidad en el planeta Tierra está determinada por las cambiantes y disímiles circunstancias del entorno en que han subsistido y se han desarrollado las poblaciones humanas. La transformación del entorno natural es el elemento dinamizador de la creación cultural, entendida en su dimensión más abarcadora de toda huella dejada por el ser humano en el planeta.

La importancia de la etnología radica en el fundamento de que el conocimiento del pasado de la Humanidad es indispensable para la mejor comprensión de su presente y los intentos de predicción de su futuro. Se trata de poner en evidencia elementos básicos de la condición humana, que se cumplen de manera muy semejante en cualquier tiempo y lugar, como es el caso de las relaciones sociales para la supervivencia. Así, los aportes de la etnología han permitido sustentar enfocas de la psicología social y la sociología en cuanto al comportamiento individual y colectivo de los seres humanos.

El carácter antropológico del juego, presente en cada pueblo y etapa de la civilización, es también una constante a la que conllevan los estudios etnológicos. ¿Cómo se configuró la civilización humana? ¿Qué factores provocaron que ciertas especies de prehomínidos se separaran del reino animal e iniciaran el largo y escabroso camino hacia la humanización? Las investigaciones paleontológicas basadas en la arqueología, y los estudios etnológicos basados en la historia de la evolución cultural, han permitido a los científicos construir un cuadro muy preciso de ese proceso, aunque aún quedan misterios por resolver y puntos débiles por aclarar. Por supuesto que la evolución de la especie humana ha estado, está y seguirá estando indisolublemente unida a su empeño por comprender y dominar a la naturaleza, el entorno en el cual debe vivir.

El primer objetivo en ese empeño es la obtención de fuentes de energía, en los momentos iniciales tomándola de la propia naturaleza y posteriormente aprendiendo a producirla de muy diversas formas. La producción y aprovechamiento de energía determina la existencia de tres grados de desarrollo de las civilizaciones, no sólo en el planeta Tierra, sino en cualquier lugar del Universo donde existan seres inteligentes. Todo lo que la Humanidad ha realizado hasta nuestros días ha sido para la construcción de una sociedad de primer grado basada en el aprovechamiento de las fuentes energéticas del planeta; es a partir del presente tercer milenio cuando se comienzan a dar los pasos iniciales hacia una sociedad de segundo orden, con la salida del ser humano al Sistema solar.

Los cambios climáticos en el planeta Tierra son la causa primaria de la evolución de la especie humana. Al sobrevenir un período glacial hace unos 8 millones de años, extensas regiones del planeta pierden su humedad y los densos bosques quedan reducidos a planicies; ciertas especies de primates, con una capacidad intelectual superior a la de otras especies animales, se ven obligadas a abandonar a la vida arbórea y ocupan las sabanas, donde para aumentar su capacidad visual sobre el entorno, a fin de prevenir ataques de depredadores, comienzan a andar erguidos. La posición bípeda libera sus extremidades superiores, que inician un proceso de especialización para agarrar ramas y piedras. Esta creciente capacidad determinará el surgimiento de una especie superior, el homo hábilis, el hombre hábil, que a diferencia de otros animales puede manipular objetos y emplearlos como herramientas. Al homo hábilis le sigue el homo erectus, que ya domina el andar bípedo con gran velocidad y estabilidad. Su cuerpo ha perdido en gran medida el pelaje propio de los primates y puede elaborar instrumentos, puliendo y tallando piedras y no sólo emplearlas tal como las encuentras. Pero su mayor descubrimiento es llegar a dominar la técnica para hacer fuego, lo que impulsa tanto su evolución biológica, al necesitar menos pelambre para protegerse del frío, como su desarrollo cultural, al poder endurecer las puntas de sus lanzas de madera para hacerlas más duras y tener mayor éxito en la casa de animales, como nómada cazador-recolector. Por estas características la especie ha sido denominada Homo faber, el hombre que fabrica.

Homo erectus fue, sobre todo, una especie errante, nómada, que recorría grandes distancias en busca de alimento. De tal modo es el primer homínido que salió del continente africano, donde se originó la especie, para incursionar en regiones de las actuales Europa y Asia, dejando asentamientos cuyos rastros arqueológicos se han encontrado en la actualidad, consolidándose como el primer Homo faber de la Humanidad.

Pero después, aparecería el primer Homo ludens, se trata del Hombre de Neanderthal, especie llamada así por ser en un sitio europeo con ese nombre donde se encontraron por primera vez huellas de su existencia. Evolutivamente desciende del Homo ergaster, un tipo de Homo erectus que se estableció en el actual territorio europeo, donde su constitución física se adaptó a las duras condiciones del entorno glacial. Constituye una etapa superior de la evolución humana, no sólo porque perfeccionó la fabricación de herramientas neolíticas, sino sobre todo porque dio muestras de practicar una representación simbólica de la realidad, expresada en las pinturas dejadas en las cavernas donde habitó. Sus prácticas funerarias demuestran que poseía cierta interpretación mística sobre la existencia y el papel en ella de la espiritualidad, o vida después de la muerte. Así que con esta especie aparece la lúdica en la cultura humana, con la que establecerá una relación indestructible.

El Neanderthal fue una especie de homínido con que la Humanidad alcanzó un notable grado de evolución. Sus relaciones sociales determinaron formas de existencia en comunidades estables con un eficaz nivel de organización tribal y eran muy efectivos en la caza de grandes animales con los que convivían. Las danzas y pinturas rupestres, como iniciales manifestaciones lúdicas, les sirvieron para la representación simbólica de esa realidad, valiéndose de ella para transmitir experiencias y organizar sus acciones por lo que ejercieron, de ese modo, incipientes formas de instrucción a las generaciones más jóvenes. Inexplicablemente desaparecieron del escenario europeo sin que se hayan podido determinar con precisión las causas de su extinción. Tal vez lo que ocurrió con Neanderthal es que no pudo resistir la competencia de la nueva especie de humanos que comenzó a paular el planeta, los “hombres sabios”.

No se sabe con certeza cómo apareció el Homo sapiens, aunque debe haber provenido del Homo erectus en las planicies africanas de donde emigró a Europa. Lo cierto es que Sapiens y Neanderthal coincidieron en tiempo y lugar como miembros de dos especies diferentes y ambas con un mismo origen evolutivo. Sapiens superó a Neanderthal en cuanto a lo intelectual, pues una más desarrollada capacidad del lenguaje le permitió la mayor amplitud en el habla, facilitando la coordinación de acciones colectivas en beneficio del desarrollo social. También practicó formas más diversas y elaboradas de acciones lúdicas, convirtiéndose en el verdadero Homo ludens, ejerciendo una notable creatividad que se manifestó en la creación de herramientas y procesos productivos más perfeccionados.

Lo que sí queda claro para la ciencia paleontológica es que Sapiens no desciende de Neanderthal. La cadena evolutiva que generó una especie después de otra desde la Australopitecus hasta el Homo erectus parece que se rompe con Neanderthal, pues tanto él como Sapiens tiene un origen común y es como si entre ambos quedase un signo de interrogación que los científicos han querido ocupar con la teoría del denominado eslabón perdido. Así que queda una pregunta al aire: ¿cómo fue posible que existiese tan gran diferencia biológica entre dos especies con un origen común y contemporáneas en el tiempo? La teoría de los antiguos visitantes extraterrestres, que la ciencia no acepta, pretende explicarlo como que Sapiens fue fruto de una intervención de bioingeniería alienígena, que se fundamenta en los notables cambios que diferencian la biología de Sapiens con la de Neanderthal, imposibles de alcanzar en el breve tiempo que separa a ambas especies. Es como si dos ratones se durmiesen juntos una noche y al amanecer uno de ellos despierte convertido en elefante.

Homos sapiens consolidó una nueva etapa en el proceso de evolución de la Humanidad al sustituir definitivamente el tránsito mediante cambios biológicos de una especie a otra, que se produjo durante millones de años desde los primates, por cambios culturales, proceso que acorta extraordinariamente el curso evolutivo de la sociedad humana. De cualquier modo, aunque ralentizada por la cultura, la evolución biológica prosigue lentamente, produciéndose como consecuencia una combinación de ambos procesos, el natural y el cultural.