LA EDUCACIÓN EXPERIENCIAL: EL PROCESO RECREATIVO QUE FACILITA TRANSFORMACIÓN

ALEJANDRO QUIÑONEZ, JUAN CARLOS CADAVID (FUNLIBRE. Eje Cafetero) 

             El aprendizaje vivencial ocurre cuando una persona se involucra en una actividad de aprendizaje, analiza los resultados de este aprendizaje y aplica sus resultados en el quehacer diario. En realidad, este proceso ocurre espontáneamente y con frecuencia en la vida diaria en cada uno de nosotros. Esto se conoce como proceso “inductivo”. Tiene sus raíces en la observación y es opuesto al proceso “deductivo”, basado en la verdad preestablecida. El curso “Desarrollo de Habilidades de Liderazgo” gira alrededor de este proceso, basándose en el Ciclo de Aprendizaje Grupal

Experimentando

            Esta primera fase es donde se genera la información, y es frecuentemente asociada como la más “simpática” del proceso: el juego, el ejercicio, lo gracioso o alegre. Sin embargo, si el proceso termina con esta primera fase no hay garantía de un aprendizaje completo y el facilitador no ha cumplido su papel. Se podría incluir en esta fase la mayoría de las actividades que ayuden al autodescubrimiento y/o interacción entre las personas.  En este curso se usan comúnmente actividades como:

-   Planificación                                        

-   Negociación

-   Competencias entre grupos   

-   Estudio de casos

-   Simulación de papeles (roleplay)

-   Retroalimentación

-   Descubrimiento de sí  

-   Comunicación no verbal

-   Solución de problemas

            El aprendizaje “inductivo” significa aprendizaje a través del descubrimiento, y podrá hacerse mediante los grupos permanentes, grupos ad-hoc, triadas, etc. Guarda íntima relación con el Método Scout, de “aprender haciendo”, llevado a un nivel más acorde con el potencial de los miembros del grupo.

Compartiendo

            Aquí la intención es informar acerca de la experiencia de cada individuo, en términos de su aprendizaje cognitivo (datos, información, etc.) y afectivo (sentimientos “hacia mi persona/hacia otras personas”). Algunos métodos de compartir información usados frecuentemente son:

          Evaluación de productividad, satisfacción, confianza, liderazgo, ejercicio, comunicación, etc.

          Entrevistas por parejas o subgrupos.

          Ejercicios de “adivina quién”, análisis de roles ejercidos por diferentes individuos.

          Discusión abierta y libre.

Interpretando

            Esta fase es la más crítica de todas, ya que se trata de un análisis sistemático de la experiencia que ha sido compartida por todos. Se trata de lo que realmente pasó dentro del grupo, el comportamiento individual y colectivo, y el efecto de este sobre sus miembros. En esta fase es importante recalcar que el contenido de la actividad de aprendizaje es sólo una herramienta para asegurar que el proceso se cumpla. Es más probable que las personas demuestren este nuevo comportamiento al retornar a su entorno normal, si tienen la oportunidad de compartir su determinación con otros. En ese momento podría surgir algún sistema de apoyo (amigos, correspondencia, reuniones periódicas, etc.).

CONDICIONES PARA UN APRENDIZAJE EFICAZ

            El proceso de aprendizaje vivencial descrito anteriormente sólo se podría dar sí las personas en situaciones de aprendizaje cumplen con ciertos requisitos o condiciones previas:

·         Uno debe QUERER aprender: la motivación para el aprendizaje debe venir del adiestramiento directamente. Uno debe analizar cuidadosamente sus motivos para estar en la situación de aprendizaje.

·         Uno debe VENCER sus dudas y temores: es natural que uno llegue a situaciones de aprendizaje con ciertas dudas o temores acerca de su capacidad de aprender, si será aceptado por el grupo, si la experiencia será agradable y provechosa, etc. Por tal razón la actividad de aprendizaje debe vencer estos temores lo antes posible, para que el adiestramiento pueda ser productivo. 

·         Uno aprende HACIENDO: la mejor manera de aprender cualquier cosa y recordarla por periodos largos de tiempo es utilizar la información tan rápidamente y con tanta frecuencia como sea posible.

·         Uno es sensible al FRACASO: el miedo a fracasar debe sustituirse, en la actividad del aprendizaje, por la comprensión de que a menudo uno aprende mejor de sus errores que de sus éxitos. Como se ha dicho sabiamente, “el que no ha cometido errores nunca ha logrado nada”.

·         Se aprende de lo que tiene SIGNIFICADO PERSONAL para uno: si uno puede ver rápidamente la relación entre lo que se está tratando en una situación de aprendizaje y su aplicación en su “mundo real”, el aprendizaje será mucho más profundo y eficaz.

·         Uno debe estar EMOCIONALMENTE preparado: algunas veces uno viene a una situación de aprendizaje con una armadura de prejuicios y convicciones que no está dispuesto a dejar. El resultado de esto es la conocida “resistencia al cambio” que elimina cualquier posibilidad de crecimiento personal. Un sentimiento negativo acerca de uno mismo obstaculiza el aprendizaje, el crecimiento individual y la integración grupal. La situación de aprendizaje debe ofrecer la oportunidad de lidiar con estos obstáculos y promover un cambio en el comportamiento personal.

PASOS PARA EL LIDERAZGO DE PROGRAMAS DE AVENTURA

            El primer paso -VALORAR- ayuda a recoger información acerca del grupo, dando respuesta a preguntas como las siguientes:

·         ¿Cómo es el grupo? ¿Cuál es la relación de edades e intereses? ¿Vienen porque quieren o alguien se los pidió? ¿Desean estar aquí?...

·         ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Son los objetivos coherentes o se contradicen? ¿Tiene como líder las mismas metas que los participantes? ¿Son los objetivos superiores a lo que usted sea capaz de manejar?

·         ¿Cuántos participantes habrá? ¿Es un grupo de 10 o de 200? ¿Realmente pueden lograrse los objetivos con un grupo de ese tamaño?

·         ¿Cuánto dura el programa? ¿Es poco tiempo para lograr los objetivos? ¿Es demasiado? ¿Tiene suficiente material de calidad -juegos, iniciativas y aplicaciones prácticas- para llenar el programa?

·         ¿Dónde se efectuará el programa? ¿Necesita más espacio? ¿Es seguro el sitio para la actividad planeada?

·         ¿Es necesario hacer consideraciones especiales? ¿Existe algo especial que necesite saber sobre el grupo? ¿Han realizado este tipo de actividades antes?  ¿Qué saben acerca de lo que harán?

El segundo paso -PLANEAR- permite seleccionar las herramientas a usar. Con los detalles obtenidos de la valoración puede empezar la selección de sus actividades según las necesidades del grupo. Puede pensar el diseño de escenarios para las actividades más relevantes y ayudar en la transferencia de aprendizajes desde las actividades al mundo real. Ahora puede contestar las siguientes preguntas:

·          ¿Qué actividades enfocará el grupo en los puntos que quiere examinar?

·         ¿Qué “abrebocas” serán necesarios para establecer un ambiente adecuado y ofrecer confianza?

·         ¿Cuántas actividades y tiempo serán necesarios para unir al grupo?

·         ¿Necesitará estar listo para manejar la resistencia de algunos miembros del grupo?  ¿Cómo los tratará?

·         ¿Responderán mejor a juegos activos e iniciativas, o será necesario moderar las actividades según la edad, las habilidades o el clima?

·         ¿Cuánta información necesitan sobre el programa y sobre usted?

·         ¿Cuánto tiempo es permitido por actividad para asegurarse de que se incluya lo que se desea?

·         ¿Qué secuencia de actividades permitirá los mejores resultados?

·         ¿Con qué formato cerrará el programa?

·         En cierta medida cada ser tiene un plan en mente. Sea que preparemos una detallada lista de actividades o simplemente confiemos en el instinto y la reacción natural, todos los líderes usan algún método para decidir cuáles actividades usarán. Decida usted cuál estilo es mejor. Los líderes novatos se demoran más tiempo planeando y preparando. En la medida en que van teniendo experiencia seguirán pensando que es agradable desarrollar un plan, pero pueden llegar a sentirse deseosos y listos para adoptar un cambio espontáneo a su secuencia ya preparada.

·         Lo que ha sido un buen trabajo por muchos años sirve para hacer una lluvia de ideas de varias actividades que creemos funcionarán en cada paso del programa.  Seleccione los nombres de algunos juegos, muchos “abrebocas” (para entrar en confianza o romper el hielo) e iniciativas antes de empezar una sesión. Trate de escoger actividades que cubran cualquier circunstancia, dándose opciones sin importar qué pase. Esté preparado para alterar su plan. La forma más segura de descarrilar una actividad de aventura es tener una serie de expectativas y rehusarse a reconocer que la realidad es diferente de lo que usted espera. Esté preparado, pero no reglamentado. El mejor plan es el que guarda en su bolsillo. Algunas veces renunciar a su plan es el mejor plan que pueda tener.

            El tercer paso -PREPARAR- es diferente de planear, y empieza con la etapa de implementación. Para algunos líderes este paso permite un poco de paz mental. Preparar pone en el puesto todos los elementos de la fase de planeación, de tal manera que todo esté listo para empezar. La preparación aumenta la fase de planeación. Algunos dicen que es redundante. Preparación significa hacer lo que sea necesario a fin de estar listos para empezar cuando el grupo llegue. Al efectuar este paso podrá darse cuenta de que se concentra en las cosas importantes:

·         Juntar los materiales que necesita o desea.

·         Hablar con sus compañeros de actividad (colíderes) para asegurarse de que entienden el plan.

·         Revisar el sitio para determinar si la actividad seleccionada es apropiada.

            ¿Por qué preocuparse por encontrar los apoyos que necesita, justo antes de liderar el juego? ¿Para qué preocuparse por planear, si no recoge los elementos que necesita para implementar sus ideas? ¿Quién necesita preocuparse por la mínima pequeñez?  Llámelo compulsivo o como quiera... sólo haga lo que crea necesario para sentirse relajado antes de que el grupo llegue, y se dará cuenta de que la ansiedad por ser el líder se reduce.

El cuarto paso -LIDERAR- aplica a todo el trabajo hecho durante la preparación. Realmente no se sabe qué tan bien lo ha hecho hasta que se sale a liderar. Mientras que lidera pregúntese lo siguiente: “¿Por qué estoy haciendo lo que hago?” Si su respuesta le satisface, entonces lo que hace es legítimo. Si su respuesta le complace, entonces su liderazgo es efectivo. Tiene una razón y está satisfecho con ella. Pero... tenga cuidado de que su satisfacción no se apropie de las necesidades del grupo. Si su respuesta es que el grupo está respondiendo bien a lo que está pasando, pregúntese por qué están haciendo lo que hacen, y luego reaccione ante sus observaciones y respuestas. En la práctica, el liderar implica:

·         Crear escenarios apropiados para mejorar el potencial de aprendizaje que ofrecen las actividades;

·         Presentar las reglas de las actividades y supervisar cualquier infracción;

·         Observar al grupo y apreciar el éxito del programa en la medida en que va avanzando;

·         Determinar si una intervención es necesaria, luego decidir cuándo y cómo hacerla, de manera que apoye el crecimiento del grupo;

·         Resumir las actividades de modo que las personas puedan aprender de las experiencias compartidas.

El último paso -EVALUAR- se efectúa mientras lidera y después de terminar el programa. Evaluar indica que siempre supervisa lo que está haciendo. Está observando al grupo para analizar conductas y determinar si necesita alterar la selección de la actividad. La evaluación posterior al programa le da la oportunidad de reflexionar sobre lo que pasó.  Es el paso final del modelo de liderazgo, así como el último paso del Ciclo de Aprendizaje Experimental. Este paso puede ayudar ampliamente a su propio crecimiento como líder:  puede considerar si su liderazgo respondió a las necesidades específicas del grupo durante el programa; puede examinar los aciertos y las equivocaciones para determinar qué puede hacer diferente en otra oportunidad.

El último paso es muchas veces pasado por alto. Cuando el programa termina puede ser difícil mantener la energía necesaria para revisar lo que se hizo. Considere esta sugerencia: cada programa que lidere es una oportunidad para que usted y los participantes del grupo aprendan. La experiencia será más divertida, más comprometedora y más un reto si la ven como un compañero aprendiz y no como el instructor o el profesor. Para sacar partido de las lecciones evalúe lo que hizo. En el papel de líder de aventura nunca puede saber demasiado.

¿FACILITAR O RECREAR?

·         Inculque alegría, pero recuerde que el factor establecido de diversión es su nivelador para el aprendizaje posterior. Si está trabajando en un campo de verano o algo semejante, y todo lo que necesita es un remedio contra el aburrimiento, manténgase firme, sucederán cosas muy buenas. Pero si desea que su audiencia experimente los beneficios de resolver problemas, de disfrutar una competencia sana, y del placer individual de lograr más de lo previsto, su papel como facilitador deberá ser agudizado y desarrollado para anticipar, motivar y manejar las diferentes situaciones que predeciblemente ocurren entre las personas y que reflejan esos escenarios que forman parte de nuestra vida diaria.

·                    Empiece jugando para la diversión, pero reconozca que una vez que se convierta en un líder de juegos existe un gran número de reflexiones y aprendizajes que, en un principio, son secundarias al juego, pero que pronto llegarán a ser la razón para lograr los objetivos que se ha trazado.                                                                                      ¿Facilitar o recrear, cuál es la diferencia? Está en una palabra: la INDAGACIÓN o ampliación. Muchas personas opinan que la indagación, dentro del liderazgo, es la habilidad más difícil de llevar a cabo en la forma correcta, puesto que es una habilidad que no aparece fácilmente y muchos líderes de aventura la evitan. Algunas de las razones para ello son:

ü   No lo hago bien;

ü   Siento temor de no saber manejar la situación (que se suscite una discusión que se salga de mis manos);

ü   No siento que indagar sea divertido;

ü   No puedo lograr que las personas compartan opiniones y hablen libremente.

            Todas las anteriores preocupaciones son válidas; sin embargo, no evite el indagar.  Su programa de aventura será mejor si lo incluye que si lo evita. Si no se siente cómodo liderando una indagación puede ser que no esté muy seguro de cómo hacerlo. El miedo a lo desconocido es predecible, y el miedo interferirá con su capacidad para liderar una indagación en la forma adecuada. Consiga capacitación. Aprenda sobre el tema. Trate de hacerlo. Evalúese y mire cómo lo hacen otros líderes. Trate de nuevo. Recuerde el ciclo en el desarrollo de un líder: formación, práctica, instrucción, experiencia y dominio. Entender los componentes de una buena indagación es un punto de ayuda para empezar a sentirse más cómodo en relación con esta habilidad esencial. Los veremos a continuación.

Limite: las personas necesitan sentirse seguras para discutir abierta y honestamente. El Contrato de Valor Total (Full Value Contract –FVC-, por sus siglas en inglés) es una herramienta efectiva para establecer parámetros de conductas y discusiones grupales. Establecer los parámetros para una conducta aceptable es un factor inicial clave en un programa. El solo hecho de identificar estos límites no es suficiente. Los participantes deben aceptarlos y estar de acuerdo en acogerse a ellos. Como líder necesita moldear apertura, honestidad, y franqueza. Ellos observarán si usted se rige por los parámetros establecidos. Si usted los establece, es mejor que se someta a ellos. Demuestre de palabra y hecho que seguirá esos lineamientos y que no permitirá que nadie se salga de los límites acordados. Finalmente, reconozca sus propios límites. Trabaje sólo con temas y asuntos que pueda manejar con certeza. Use su sentido común. Si se suscita un asunto con el que no pueda efectivamente trabajar busque ayuda y apoyo en una persona con más habilidad para resolverlo.

Permiso: el permiso implica que las personas están de acuerdo con la discusión de temas.  Es aceptar el proceso de indagación. Si su grupo no desea hablar acerca de sus experiencias, ningún líder -por bueno que sea- logrará hacerles abrir la boca o la mente.  Cerciórese de que las metas individuales y grupales para el programa incluyan discutir los asuntos relevantes que surjan. El grupo debe darse permiso a sí mismo sólo con participar en la actividad de aventura. Si el líder no establece este permiso la participación en el proceso de indagación puede ser mínima o ninguna.

Propósito: una indagación sin propósito alguno es simplemente una discusión perdida.  Una indagación de principio a fin puede producir aprendizajes significativos, pero los resultados son menos predecibles. Identificar un propósito para el grupo crea un enfoque. A menudo el propósito nace de los objetivos individuales y grupales. Cuando los participantes ya han pensado acerca de los objetivos, la indagación se puede concentrar en estos. En tal caso, el propósito alimenta la indagación debido a que los participantes están viviendo la experiencia en la medida en que se relaciona directamente con sus metas. El elemento primordial para una indagación adecuada es tener un propósito. El propósito genera oportunidad para aprender y da significado a la experiencia.

Enfoque: un buen proceso de indagación necesita enfoque para asegurarse de que los aprendizajes relevantes son traídos a la superficie y entendidos. La indagación se enfoca en el “aquí y ahora”; es decir, examina la experiencia directa del grupo. Si los miembros del grupo desean dejarse arrastrar por otros temas el líder debe reenfocar su atención. Si el asunto es difícil o desagradable de tratar normalmente las personas cambiarán el enfoque  para evitar confrontaciones sobre el tema. Evitar un tema no lo hace desaparecer. Un buen líder y una buena indagación mantienen la atención en los temas, difíciles o fáciles, y no permiten que ideas irrelevantes entorpezcan el proceso.

            Un buen proceso de indagación también permite la transferencia de aprendizajes al mundo real. Es importante para los participantes entender sus acciones y las consecuencias de sus conductas en el contexto del programa de aventura. Sin embargo, el mayor valor de estos aprendizajes viene de la relación que se hace con las experiencias reales. Saber cuándo y cómo enfocarse en esta transferencia, y ayudar a los participantes a entender la aplicación de lo que están aprendiendo, es el punto crítico final en cualquier proceso de indagación.

Responsabilidad: es importante recordar que las actividades de aventura son experiencias compartidas. El líder no es el único responsable de que funcionen. Los miembros del grupo deben responsabilizarse de su propio aprendizaje. La técnica de indagación funciona mejor cuando los participantes se encargan de la mayor parte de la conversación. Las actividades que motivan a los miembros del grupo a compartir sus opiniones son, entre otras, preguntas abiertas, oportunidad de describir sentimientos, la creación de un símbolo visual o escrito... Si se da cuenta de que es usted quien lleva la voz en las conversaciones deberá reexaminar su estilo de liderazgo. Una buena indagación no se trata de decirle al grupo qué aprender, sino de motivarlo a aprender por sí mismo.

Estructura: así como hace una secuencia de actividades, la indagación necesita una estructura y un formato que funcione para el grupo. Las indagaciones iniciales deben ser sencillas, enfocadas y breves, para crear un clima que permita a todos los participantes compartir. En la medida en que el grupo va interactuando se expande la longitud de la indagación y presenta oportunidades de explorar temas más complejos. Aunque el formato puede cambiar conserve la sencillez. El enfocar sólo uno o dos temas asegura claridad y entendimiento. 

Cierre de la actividad: la indagación necesita un buen final. Preguntar: “¿Hay algo más que decir antes de continuar?” es una buena técnica para asegurarse de que nada queda en el tintero. El terminar una indagación no necesariamente significa que todos los temas se han resuelto. Algunas veces un grupo necesita varias actividades y experiencias para tratar un tema. El cerrar una indagación, efectivamente, significa que todos en el grupo están listos para continuar adelante con otra experiencia. Es bueno recordar que el cierre no siempre significa solución. Los cierres llevan a un fin satisfactorio y seguro, reconociendo que un tema puede ser reexaminado en un momento posterior, si se cree necesario y oportuno.

            Los líderes se pueden sentir confundidos e incómodos en relación con la indagación debido a que no conocen la dinámica del tema. Ella opera en tres niveles: grupal, interpersonal e intrapersonal. 

Grupal: se enfoca en lo que está pasando en el grupo entero. Observa la dinámica interpersonal en la medida en que esta afecta la cohesión del grupo. En su mayoría, el nivel del grupo se trabaja en un nivel cognitivo, es decir, que los individuos pueden conceptualizar los problemas y tratar racionalmente de resolver los temas que van surgiendo.

Interpersonal: Los temas interpersonales se enfocan en dinámicas entre los individuos.  Algunas veces estas dinámicas pueden afectar a todo un grupo, haciéndolo retroceder o incitándolo para seguir adelante. Los temas interpersonales pueden también ser cognitivos, pero son más susceptibles de involucrar un poco de emoción y sentimientos. Algunos ejemplos de temas interpersonales son: negativismo, complicidad, aceptación, confianza y seguridad, reconocimiento y subvaloración, presión por parte de los compañeros, temor a ser juzgado, y estereotipos. Los problemas interpersonales involucran a menudo percepciones que los individuos tienen de los demás, y la forma en que estas afectan la conducta y las interacciones de las personas.

Intrapersonal: los problemas intrapersonales tienen que ver con un único individuo. Estos involucran sentimientos personales y necesitan de capacitación y entendimiento para ser manejados efectivamente. Pueden incluir: miedo, seguridad y confianza, autovaloración, aceptación, subvaloración, y otros. Estos problemas pueden surgir inesperadamente, puesto que para el individuo el tema está probablemente relacionado con experiencias externas a las actividades. Cuando surgen en el escenario de la aventura empiezan a estar sujetos al proceso de indagación.

Earl Davis, compartió esta metáfora para indagar: ¿cómo saber en qué enfocarse durante una indagación? Los líderes de aventura comentan constantemente que parece difícil rastrear temas en una indagación para que un grupo quiera discutirlos. En la metáfora de Earl se piensa en ella como en un viaje de pesca. Usted está solo en su bote.  El lago representa las experiencias del grupo.  Como líder, su misión es encontrar algunos puntos en el lago y retomarlos de manera que el grupo pueda aprender de ellos. Aquí se presentan algunas pautas:

·         Empiece la indagación haciendo una pregunta abierta: ¿cómo se sintió durante esta actividad?, ¿qué le permitió al grupo tener éxito?, ¿qué pasó en esta actividad?...

·         Comience con una amplia red y observe si se producen murmullos. Evite hacer preguntas directas: ¿tuvo éxito en esta tarea?, ¿hubo buena comunicación?, ¿alguien observó ejemplos de liderazgo? Todas estas preguntas permiten respuestas afirmativas/negativas, y eso es probablemente lo que recibirá.

·         Si escucha chapoteos (murmullos) tire su anzuelo en esa dirección. Por ejemplo, podría escuchar: “Me sentí frustrado/a durante esa actividad”.  Una frase como esta es un indicador de que para esa persona el proceso grupal fue menos que satisfactorio. El punto probablemente necesita una inspección más profunda.

·         Haga preguntas de seguimiento, diríjase hacia la misma parte y probablemente volverán a morder el anzuelo. Suponga que alguien dice, “Me sentí excluido en esa actividad porque no pude compartir mis ideas”, hay un pez que ha saltado fuera del agua. Algunos líderes escucharán al pez y lo seguirán; otros no le pondrán atención y se irán en otra dirección.

·         La clave para una buena indagación es ser capaz de descifrar los murmullos. Si no están visibles, un buen líder puede ser lo suficientemente capaz para traer algunos a la superficie, así como tampoco pasará por alto al “pez que salta fuera del agua”. Este tipo de pez usualmente necesita atención inmediata. Cuando uno salte, ¡cójalo! Es un pez fácil...

            Para tener éxito en una indagación puede ser útil lo siguiente:

  •  No juzgue.
  •  Sea sincero y honesto.
  •  Muestre comprensión y entendimiento.
  •  Esté listo a escuchar.
  •  Sea abierto ante los sentimientos de los demás.
  •  Preste atención tanto a lo que se dice como a lo que no se dice.
  •  Sea atento y observador; busque pistas en el lenguaje corporal.
  •  Haga preguntas más que afirmaciones.

            Una buena indagación puede transformar una actividad grupal desagradable o difícil. Permitir a los participantes examinar y entender qué pasó, así como dar valor al proceso (a pesar de las dificultades) es un beneficio de una facilitación artística. Los individuos y los grupos pueden cambiar por completo su respuesta emocional, mental y física si se ha tenido una indagación positiva. Es quizás la herramienta más poderosa que el líder lleva en su caja de facilitación. Si los juegos y la diversión son los ladrillos que construyen la aventura, la indagación es la habilidad para articular esos bloques en una estructura maravillosa que protege y enriquece a todos aquellos que entran en ella.

Para efectuar un buen programa de educación experiencial y liderazgo de aventura existen cuatro elementos básicos:

  •  Confianza
  •  Comunicación
  •  Cooperación
  •  Diversión

La confianza es una llave de seguridad que abre la puerta a la prueba. Permite que las personas compartan cosas de sí mismos sin temer ser ignorados o convertirse en objeto de burla. Crea oportunidades para que las personas acepten nuevos retos, sabiendo que hay otros que los ayudarán. Significa darse la oportunidad de hacer algo, aunque no se logre, pero sabiendo que el grupo está para apoyar en intentos futuros, sin hacer el ridículo. La confianza se inicia con usted como líder. Desde el inicio, si usted muestra apertura, motivación, sensibilidad y capacidad, las personas se sentirán seguras. También se sentirán seguras dentro del grupo y se abrirán más fácilmente para trabajar. Su papel es crear y motivar un ambiente de confianza tal que los miembros del grupo aprendan a confiar en cada uno de los otros. Como líder, también debe evaluar continuamente la confianza para asegurarse que ninguno se esté sintiendo mal con el experimento. Un método seguro para empezar a desarrollar la confianza es iniciar la secuencia de actividades haciendo que cada integrante del grupo se aprenda los nombres de los demás. La mayoría de las personas de alguna forma se sienten intimidados frente a un grupo de personas que no conocen. Saber los nombres crea confianza.

            La comunicación va de la mano con la confianza. Las personas que trabajan juntas necesitan comunicarse. La comunicación permite que compartan opiniones, aprendan de las experiencias y crea un ambiente donde se puede hablar abiertamente sobre los sentimientos. La comunicación empieza con usted, el líder. Ayude a definir objetivos y ofrezca un marco de trabajo a los participantes. Muy importante es su habilidad para comunicar lo que se espera del experimento y cómo funciona este. Su estilo de comunicación debe ser tan influyente como lo que comunica. El humor y la calidez son más efectivos que un acercamiento estricto y demasiado extenso. Invite a la gente a unirse, no los obligue a participar. Esta libertad se traduce en un mayor sentido de compromiso y, usualmente, permite sentirse más cómodos al aceptar nuevos retos. Iniciando el programa utilice juegos donde se deban mezclar para crear nexos entre ellos. Escuchar a los otros, reconocer las diferencias y las similitudes, encontrar aspectos en común, son factores que pueden contribuir al sentido de pertenencia. Escuche lo que están diciendo.  Pregunte si tienen alguna pregunta antes de empezar un juego. Esté abierto a adaptar la acción, si eso permite más compromiso. 

            El objetivo de la cooperación es aumentar la capacidad de cada participante para trabajar como parte del grupo. Algunas veces las personas tienen la idea de que, como el proyecto de actividades de aventura se basa en la cooperación, no existe allí la competencia. Intrínsecamente la competencia no es mala, pero creemos que el  nombrar “ganadores” o “perdedores” no es necesario. El querer ganar hace que los estudiantes mentalmente sientan que no tienen las habilidades suficientes para competir con otros más capaces, y que la actividad física es algo que debe evitarse. La cooperación no debe remplazar la competencia. Sin embargo, puesto que existen tantas oportunidades para que la gente compita y pierda, ¿por qué no dar posibilidades en las que todos compitan y ganen? La competencia se puede planear de tal forma que cada participante se sienta cómodo con su compromiso. Al inicio del programa este sentido del logro y del éxito puede influir profundamente en la capacidad del grupo para trabajar juntos y desarrollar otros retos. La gente se siente bien por su triunfo, trabajan juntos, comparten los logros y aprenden técnicas que les permiten vencer riesgos mayores. Cree oportunidades, ofrezca retos, motive la creatividad y elogie el esfuerzo, incluso cuando este no produzca una solución de éxito.

El negocio de liderar actividades de aventura es serio. Aprender y desarrollar nuevas habilidades son tareas serias. Lo inusual es que también es divertida. Se supone que la diversión y el juego no son serios. Para la mayoría de los adultos, la diversión es considerada frívola, algo con un valor a corto plazo. La diversión se asocia al entretenimiento, la recreación y la alegría, pero nunca con la educación. La diversión es primordial en la experiencia de aventura. Es importante, puesto que la gente se siente comprometida cuando disfruta la actividad. Están más motivados, su atención está más enfocada, su energía es superior. En un programa educativo la diversión puede ser tanto un fin como una herramienta poderosa. ¿Qué hacemos si el grupo se muestra desinteresado, lento, nervioso o sin entusiasmo? La respuesta es: cualquier cosa que cree acción, energía y risa. La diversión está entrelazada en todo lo que hacemos, hasta el punto en que lo hacemos en la medida en que nos estamos divirtiendo. Sin embargo, para nosotros mantener siempre una alta cuota de diversión es una forma de asegurarnos que la calidad del programa es también la más alta. Se puede tener un programa de aventura sin diversión, pero no creemos que pueda ser muy bueno.